La relación entre empresa, universidad e innovación

 Gran cantidad de países han logrado presentar buenos resultados en cuanto a desarrollos sociales y empresariales creando la trilogía empresa, universidad e innovación, ya que las investigaciones que la academia desarrolla pueden aplicarse de manera concreta a las sociedades en general y a las empresas en particular.Hay organismos especialmente dedicados a esta relación empresa-universidad y los logros se ven evidentemente porque existen diferentes formas de abordar los casos, las posibilidades, o aún los problemas que aparecen, ya que al contar con diversas perspectivas, el panorama puede lucir mucho más amplio y enriquecido.

En Colombia, los esfuerzos por relacionar de manera más estrecha la academia y las organizaciones ya empieza a desarrollarse y en muchos casos, ya se pueden observar resultados exitosos. Aún cuando la docencia en nuestros países latinoamericanos sigue siendo poco reconocida en cuanto a los esfuerzos que se requieren y en cuanto a los resultados aplicativos que genera, hay actualmente numerosas universidades que superan estas etapas y que han logrado estructurar investigaciones de la mano de las empresas, con objetivos comunes y con metas específicas que han resultado muy beneficiosas para la sociedad en general.

Las universidades de hoy conocen la responsabilidad que tienen como dinamizadoras del desarrollo socioeconómico de los países y del papel que deben ejercer en torno a cambios culturales, capacitaciones, profesionalizaciones y demás aspectos que contribuyen a entregarle a las organizaciones personas mejor y más capacitadas tanto en el campo profesional donde se desempeñan como en su desarrollo integral como personas que forman parte de una sociedad en la que tienen derechos y deberes y a la que deben contribuir en su desarrollo.

En torno a la innovación, como factor indiscutible en el desarrollo de las sociedades modernas, también ha sido un tema que ha servido para reforzar la relación academia-empresa, ya que se han podido ir estructurando nuevas experiencias de parte y parte y se han podido ir adaptando buenas prácticas que permiten avanzar en el territorio de la innovación.

Expertos en el tema empresarial afirman que “la administración no es un recetario de las mejores prácticas recientes, sino un sistema que permita la innovación continua” para promover organizaciones que evolucionen permanentemente y a largo plazo.

El futuro de las empresas radica en una mayor creatividad y en el verdadero desarrollo que tiene el potencial humano, aspectos que van de la mano de la innovación. Al mismo tiempo, las universidades de hoy tienen claro su papel en el desarrollo del talento humano y son conscientes hoy más de que nunca que la academia no puede ir por un camino de investigación y desarrollo y la empresa por otro distinto.

La vida corporativa en su día a día a veces olvida que la parte universitaria y de investigación es la que a lo largo de la historia ha venido aportando al desarrollo necesario de las naciones. Lo urgente a veces no deja ver lo que realmente es necesario.

La buena noticia es que la relación empresa y universidad ya vienen trabajando de la mano en numerosos campos del saber y del quehacer organizacional con resultado visibles para las sociedades.

Un buen ejemplo de estos esfuerzos es el Proyecto Cesar (Contribución de la Educación Superior de América latina a las Relaciones con el entorno socioeconómico). Se trata de un proyecto financiado por la Comisión Europea en el marco del programa ALFA III y tiene como una de sus principales metas convertir a las entidades de educación superior en “agentes dinamizadores del desarrollo socioeconómico de América Latina”.

Este y numerosos esfuerzos similares se reciben con mucho optimismo ya que son necesarios para la obtención del desarrollo que nuestros países requieren. Unir esfuerzos y conocer las mejores prácticas en el campo de la innovación empresarial seguirán siendo el mejor camino para el desarrollo social y empresarial que el país está alcanzando.

Fanny Himmelstern

fhimmelstern@javeriana.edu.co

 

Alta Gerencia

Martes, Noviembre 27, 2012

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Roto el paradigma de la educación

  La educación tradicional ya no es la que se debe ofrecer. Un profesor frente a un tablero que escribe notas o les habla a unos alumnos con cuadernos que toman notas va a pasar de moda en poco tiempo. La convergencia y el mundo digital han roto el paradigma de la educación. Los computadores y la tecnología son herramientas que permiten transferir conocimiento a muchachos inmersos en este mundo en una forma más fácil y de mayor impacto.

La educación sigue siendo eso, educación. Lo que ha cambiado es la forma de hacerse. El objetivo sigue siendo que el estudiante aprenda y entienda todo lo que se le enseña. Con e-learning o educación virtual, que es como se conoce a la que se da por Internet, se rompen paradigmas tales como horarios, la forma en que se asiste al alumno para que pueda entender de la mejor manera los contenidos y conceptos que se tratan de enseñar, y la forma de interactuar con los compañeros y con el profesor.

Es claro que la educación virtual se puede seguir dando en aulas de colegios o universidades con estrictos horarios y con un profesor al frente. Lo importante es entender que el papel de este cambia mucho, ya que deja de ser un transmisor de conocimiento para convertirse en un facilitador entre los contenidos educativos y el alumno.

Cuando se trata de personas mayores, el e-learning les facilita estudiar, pues, desde sus casas -con sus propias horas y manejo de tiempo-, pueden tomar los cursos que quieran o los que sean exigidos por el instituto educativo para la obtención de un título.

Algo muy importante son los contenidos, que deben ser muy estrictos en los conocimientos que deben transmitir, fáciles de entender y atractivos, para que los usuarios los disfruten y aprendan de ellos.

Hace poco nació la Asociación Colombiana de Empresas de Formación (Acefel), que agrupa a empresas generadoras de contenidos para educación virtual y que acaba de firmar un convenio de colaboración con la asociación española de proveedores de e-learning, por lo que en corto tiempo es de esperar que esta industria crezca y empiece a ofrecer contenidos en otros países.

La transformación de los profesores para enfrentar este reto es muy importante. Seguro habrá muchos que no aceptarán este cambio de modelo, pero se exponen a que sus carreras puedan terminar. Es fundamental entender que si el facilitador no está a la altura de lo que se trata o no lo entiende, la educación virtual, por buenos que sean los contenidos, no tendrá el efecto esperado.

 Por guillermo.santos@enter.co

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USO PEGAGOGICO DE LAS TICS EN PROCESOS DE ENSEÑANZAY APRENDIZAJE

Dentro del proceso de enseñanza y aprendizaje las TIC adquieren mayor importancia, ya que su uso pedagógico, es una herramienta vital, que permiten mejorar la educación al máximo. Las modalidades de formación,apoyadas en las TIC, llevan a nuevas concepciones del proceso enseñanza aprendizaje que acentúan la implicación activa del alumno en el proceso de aprender; la atención a las destrezas emocionales e intelectuales a distintos niveles; la preparación de los jóvenes para asumir responsabilidades en un mundo en rápido y constante cambio, y la flexibilidad de los alumnos para entrar en un mundo laboral que demandará formación a lo largo de toda la vida.

Los retos que para la organización del proceso de enseñanza-aprendizaje que esto supone, dependerán en gran medida del escenario de aprendizaje (el hogar, el puesto de trabajo o el centro de recursos de aprendizaje), es decir el marco espacio-temporal en el que el usuario desarrolla actividades de aprendizaje. El apoyo y la orientación que recibirá en cada situación, así como la diferente disponibilidad tecnológica son elementos cruciales en la explotación de las TIC para actividades de formación en estos nuevos escenarios. Entre el aula convencional y las posibilidades de acceso a materiales de aprendizaje desde cualquier punto a través de telecomunicaciones existe todo un abanico de posibilidades de acceso a recursos de aprendizaje y de establecer comunicación educativa que deben ser considerados, sobre todo en una proyección de futuro.

El énfasis se traslada de la enseñanza al aprendizaje y esto supone nuevos

alumnos-usuarios que se caracterizan por una nueva relación con el saber, por nuevas prácticas de aprendizaje y adaptables a situaciones educativas en permanente cambio. Las implicaciones desde esta perspectiva sobre el rol del alumno implica (Salinas 1997):

1.- Acceso a un amplio rango de recursos de aprendizaje.

2.- Control activo de los recursos de aprendizaje.

3.- Participación de los alumnos en experiencias de aprendizaje individualizadas basadas en sus destrezas, conocimientos, intereses y objetivos.

4.- Acceso a grupos de aprendizaje colaborativo, que permita al alumno trabajar con otros para alcanzar objetivos en común.

5.- Experiencias en tareas de resolución de problemas (o mejor de resolución de dificultades emergentes mejor que problemas preestablecidos) que son                          relevantes para los puestos de trabajo contemporáneos y futuros.

 

Cambios en el rol del profesorado

 

De lo que venimos diciendo, puede verse que consideramos que el profesor tiene un papel fundamental en el proceso de innovación del que nos estamos ocupando: Podría decirse que es imposible que las instituciones de educación superior convencionales puedan iniciar procesos de cambio sin contar con el profesorado, pero tampoco parece que puedan tener éxito a la larga aquellas experiencias promovidas por profesores sin el apoyo de la institución. En este sentido, creemos que es verdaderamente necesaria la concurrencia y la iniciativa institucional. Este tipo de proyectos deben ser asumidos por toda la organización y por los equipos gestores, atendiendo entre otras cosas a los peligros que el ignorar este tipo de iniciativas tiene para las universidades.

En los sistemas de enseñanza flexible para las universidades e instituciones de educación superior el profesor debe participar en todo el proceso, ya que no es un agente externo al que se le puede pedir que solamente juegue el papel de creador de contenido. El profesor, a nuestro juicio, debe responsabilizarse del proceso global de enseñanza-aprendizaje, ya se desarrolle éste en ambientes convencionales, u otros más flexibles. Además de la responsabilidad del contenido, el profesor ha de participar en el proceso de diseño y elaboración de los materiales de enseñanza, en los procesos de distribución de los mismos y en los procesos interactivos de intercambio de información, opiniones y experiencias o en las tutorías, así como en la actualización y mejora de los materiales.

Empero si las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) son consideradas por muchos países como fundamentales para su desarrollo en toda su extensión, entre ellos mejorar y agilizar los procesos de aprendizaje de todas las personas, y en especial el de los estudiantes para que puedan ser competitivos y estar a la altura de los grandes retos tecnológicos del futuro, entonces vale la pena preguntarse ¿poseen actualmente los docentes de las diferentes áreas de la educación, las competencias necesarias para integrar pedagógicamente las TIC en el aprendizaje de sus educandos?

Que las TIC sean hoy día el tema central de los líderes mundiales para impulsar el intercambio comercial entre países, tienen un origen y es que han podido de una u otra manera conocer sus potencialidades, justificando con ello la importancia de su aprendizaje y aplicación en las escuelas, colegios y universidades.

La potencialidad de lo interactivo como un medio o programa que responde de alguna forma a las solicitudes del interesado, con toda su gama de sonidos,videos, imágenes que hacen posible participaciones dinámicas y ajustadas, de mejor manera, a los intereses, motivaciones y necesidades de los usuarios,permitiéndoles interactuar con el sistema, realizar acciones que desde la pedagogía se reconocen como altamente favorables para el aprendizaje, tales como la exploración y el establecimiento de relaciones significativas con la información que se consulta.

Posteriormente la potencialidad de la conectividad e inteligencia colectiva donde los estudiantes pueden compartir a través de la red mundial Internet sus experiencias con personas de todo el mundo, ampliando sus conocimientos culturales, científicos, políticos, económicos; al grado de comprender que el mundo y el conocimiento no son tan infinitos. Tampoco podría desconocerse la potencialidad de los hipertextos, donde más que una expresión de la tecnología, es una nueva posibilidad para el lenguaje; que le permite a los estudiantes poder acceder y crear múltiples maneras de organización y representación de la información, los hipertextos contienen muchos enlaces con información requerida y consultada por los cibernautas de todo el mundo que permiten de alguna manera ampliar los conocimientos mas allá de las fronteras de la escuela.

 

En resumen la importancia que tienen las TIC,s en este siglo tanto en el proceso educativo,como en la vida personal de cada uno de nosotros, no tiene dimensión puesto que a través de ellas, podemos estar a la vanguardia del avance del hombre en este siglo y de tomar conciencia, que quien no anda de la mano, con la tecnología de información y comunicación pues pasa a hacer un analfabeto de nuestros tiempos.

Vale destacar la importancia del uso pedagógico de las TIC en el proceso de enseñanza y aprendizaje, ya que facilita de manera infalible el proceso pedagógico del aprendizaje en nuestra década y hoy decimos:

Bienvenidos al mundo tecnológico, de la mano siempre de la educación. La sociedad demanda sistemas educativos más flexibles y accesibles, menos costosos y a los que puedan incorporarse los ciudadanos a lo largo de la vida,y para responder a estos desafíos las instituciones universitarias deberían promover experiencias innovadoras en los procesos de enseñanza-aprendizaje apoyados en las TIC. El énfasis, por tanto, debe hacerse en la docencia, en los cambios de estrategias didácticas de los profesores, en los sistemas de comunicación y distribución de los materiales de aprendizaje, en lugar de enfatizar la disponibilidad y las potencialidades de las tecnologías. Para ello, se requiere participación activa y motivación del profesorado, pero se necesita además un fuerte compromiso institucional. La cultura universitaria promueve la producción y la investigación en detrimento de la docencia y de los procesos de innovación en este ámbito y, sin embargo, procesos de este tipo parecen serlos que oxigenarán de alguna forma a las universidades. El planificar el uso de las TIC´s en la escuela, le da a la comunidad educativa la oportunidad de desarrollar una visión de cómo quiere ver transformada su institución, de evaluar los recursos con los que se cuenta para hacer posible esta visión, de trazar metas y objetivos que sean claros y consistentes; tomando ventaja de los nuevos retos, condiciones, tecnologías, recursos, intereses y capacidades.

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Los Medios Escolares influyen en las prácticas pedagógicas y comunicativas para el aprendizaje.

  Con el uso pedagógico de los medios escolares se ha logrado rescatar el verdadero sentido de la comunicación y la educación en donde se rompen los esquemas verticales y autoritarios entre los estudiantes y maestros para impulsar un modelo más recíproco en el que su relación cotidiana no quede en una simple transmisión unilateral de contenidos.

 Así mismo, ha sido posible que maestros y estudiantes fortalezcan el sentido crítico de lo que diariamente reciben de los medios de comunicación comercial, pues no se trata de negar su existencia y polarizar sus contenidos hacia únicamente lo negativo, sino descubrir aspectos que generen en ellos un aprendizaje y participación activa como sujetos sociales.

Cuando en los colegios se implementan la Radio, La Prensa o la TV y el Video escolar existe un trabajo colaborativo entre directivos, maestros y estudiantes en el que todos participan, no sólo en la producción de piezas propias de cada uno de los lenguajes, sino en la orientación y selección de temáticas que aportan a la transformación de realidades, entornos y cotidianidades. 

En las últimas décadas los medios de comunicación han sido considerados como una escuela paralela y se percibe que la educación ha dejado de ser un asunto exclusivamente del maestro al encontrarse que ahora tanto niños como jóvenes descubren y reconocen el mundo y sus realidades a través de otros lenguajes y entornos diferentes a la de la escuela tradicional. La diferencia está en que dentro del colegio aún es posible encontrar que se ofrece un saber formalizado, jerarquizado, organizado, mientras que los medios brindan un saber centrado en el entretenimiento, que despierta en los estudiantes mayor entusiasmo e interés por los contenidos curriculares.

 Por eso además los medios escolares permiten que cada estudiante tenga la alternativa de planificar y ejecutar su propio estilo de aprendizaje. Ya no son sólo los libros de texto y clases magistrales las únicas opciones para que el estudiante adquiera conocimiento, pues existen otras fuentes de información de mayor dinamismo que le permiten continuar aprendiendo el resto de su vida. En este tipo de aprendizaje es cuando el maestro, como facilitador o mediador en la enseñanza, asume un nuevo rol para orientar adecuadamente a sus estudiantes a tomar la mejor decisión ante la abundancia de información disponible dentro y fuera del aula. 

Es así como la educación actual afronta nuevos desafíos que obligan a modificar las formas de conocer, aprender y relacionarse. La globalización y la cultura mediática son apenas algunas de las manifestaciones que hacen que constantemente la escuela tenga que replantearse su función social y pensar las metodologías para hacer del estudiante, en el proceso enseñanza-aprendizaje, el protagonista activo en la adquisición de conocimientos. 

Es un hecho que la educación tiene una naturaleza comunicativa y en todo acto de comunicación existe un aspecto formativo, y que además es una realidad que estamos pasando de una sociedad con sistema educativo a una sociedad educativa en donde la comunicación juega un papel decisivo. Se debe fomentar para  que la comunidad educativa promueva sus propios temas, problematice situaciones para que sean ellos mismos quienes reflexionen y den la solución; esto es lo que se denomina formulación pedagógica del mensaje.  

Dentro de la actual política educativa que apunta hacia la “Educación de calidad”, estos medios de comunicación escolar visibilizan su articulación con las tecnologías de la información y se orientan hacia su inclusión en los ciclos escolares y en la malla curricular.

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COMO ALCANZAR LOS OBJETIVOS AL ENSEÑAR UN CURSO VIRTUAL

 Para asegurar el éxito de un curso virtual es necesario que los alumnos:

  • Capten las ventajas de la enseñanza ofrecida a través de la Red.
  • Sean capaces de utilizar efectivamente este medio para seleccionar y obtener información.
  • Comprendan la importancia de aprender tanto los contenidos específicos de un curso como las habilidades tecnológicas requeridas.

Las ventajas pedagógicas y didácticas de un curso virtual no pueden basarse solamente en la hipertextualización de los materiales escritos que se utilice, los componentes multimediales y las estrategias de comunicación e interacción alumno-docente representan un valor agregado muy importante. Las animaciones, el video, el audio, el chat, un foro de discusión, o la videoconferencia pueden tener tanto valor pedagógico como la estructura textual.

Los aspectos más importantes a tener en cuenta antes de iniciar el desarrollo de un curso deben ser:

  • Acceso de los alumnos a computadores y a Internet
  • Familiarización con el manejo del computador
  • Experiencia para navegar la Red, utilizar el correo electrónico, participar en un foro virtual, bajar y copiar archivos de la Red.
  • Conocimientos previos sobre el tema del curso
  • Actitudes frente la materia y el medio de instrucción.

La enseñanza virtual requiere formas variadas de evaluación. El uso de múltiples fuentes de información puede revelar un cuadro más completo de los logros obtenidos por los alumnos. Las tareas, proyectos, y demás insumos deben ser muy específicos en cuanto a sus características, fechas de entrega, y criterios de valoración.

Los alumnos para desenvolverse y aprovechar de manera óptima un ambiente virtual de enseñanza-aprendizaje requieren de un conjunto de destrezas y actitudes como:

  • Asumir la responsabilidad de un aprendiz autónomo.
  • Habilidad para manejar el tiempo.
  • Autodisciplina para realizar todo el trabajo que exija el curso.
  • Buenos hábitos y estrategias de estudio
  • Organización y eficacia en el trabajo
  • Disposición a aprender en un nuevo ambiente.

La Red puede utilizarse de varias formas como recurso pedagógico y tecnológico en un curso virtual:

  • Promoción y mercadeo de  los programas.
  • Exploración de los estudiantes de diversos recursos de aprendizaje.
  • Publicar productos desarrollados por los estudiantes
  • Crear actividades y recursos didácticos útiles en el desarrollo de un curso.
  • Readecuar o adaptar otros materiales didácticos. para realizar actividades que trascienden el ámbito de la clase.
  • Para instrucción alternativa de estudiantes locales o residentes.
  • Para ofrecer un curso completo a estudiantes de cualquier lugar.

Un buen curso virtual no se diseña colocando literalmente en la red el programa y los contenidos de una clase tradicional. Se trata de una tarea más compleja, que exige a los docentes aprender nuevas habilidades tecnológicas, otras formas de organizar contenidos, e incluso un nuevo estilo de enseñanza.

No todos los profesores poseen buenas habilidades para enseñar virtualmente, y las instituciones pueden equivocarse al seleccionar los responsables de preparar y ofrecer un curso en-línea. Por ejemplo, pueden apoyarse en evaluaciones que privilegian a aquellos docentes considerados muy entretenidos para dictar una clase presencial. No obstante, esta popularidad o dotes no se transfieren fácilmente a un entorno virtual.

No puede esperarse que los profesores sepan intuitivamente cómo diseñar y dirigir con éxito un curso virtual; es muy importante proporcionarles el entrenamiento y apoyo necesario. La estrategia de asociar un profesor experto y uno principiante ha resultado exitosa en varias instituciones. Los cursos de entrenamiento en-línea son una forma efectiva de capacitar a los docentes para la enseñanza virtual; tienen así la oportunidad de experimentar simultáneamente la condición de instructores y alumnos. Es recomendable que las plataformas utilizadas en esta capacitación sean las mismas en las cuales se van a desarrollar los cursos.

Para utilizar eficientemente la Red como entorno didáctico, los docentes requieren algunas destrezas tecnológicas básicas como: habilidad en manejo de archivos; habilidad para crear y editar gráficos; cierto conocimiento del código HTML; cierta competencia básica para crear una página y colocarla en la Red; habilidad para leer y crear composiciones visualmente agradables e interesantes.

Los ambientes virtuales de aprendizaje en la educación superior exigen nuevas alternativas de evaluación. Los docentes necesitan entrenamiento especial y ayuda técnica para desarrollar e implementar métodos de evaluación virtual como las simulaciones o los portafolios electrónicos. Los exámenes no son la mejor herramienta para medir el desempeño académico en un entorno virtual, pues difícilmente evalúan ciertas dimensiones del aprendizaje como la capacidad de análisis, el pensamiento crítico, el conocimiento contextualizado o aplicado en situaciones nuevas. Además, la práctica de los exámenes suscita inquietudes sobre posibles trampas.

Los resultados que muestre la investigación sobre la eficacia de los cursos virtuales como medio de enseñanza y aprendizaje determinarán su lugar y vigencia en el futuro. A pesar de la inmensa acogida que ha tenido en el mundo la enseñanza en-línea, sus ventajas no han sido constatadas de manera concluyente.

Hasta hace muy poco tiempo la mayoría de los programas y productos informáticos de carácter educativo eran desarrollados por programadores y diseñadores profesionales; los docentes desempeñaban un discreto rol como expertos en contenidos. En ambientes de comunicación de banda ancha, donde la interacción alumno-docente es más directa y fluida, los docentes tienen la oportunidad de crear y suministrar ellos mismos los contenidos, y controlar mejor el desarrollo de los cursos, lo cual puede influir significativamente en la calidad e impacto de la enseñanza.

Las mejores teorías y estrategias de enseñanza virtual están aún por definirse.

La urgencia de responder a una alta demanda, con conocimientos aún limitados sobre el tema, ha generado propuestas y métodos sin mayor fundamento teórico y de valor cuestionable. Sólo a través de estudios bien concebidos y diseñados, que incorporen preguntas significativas de investigación y metodologías rigurosas, será posible lograr modelos de enseñanza virtual óptimos.

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Gerencia Estrategica de la Educacion Universitaria para el Siglo XXI

 La UNESCO como organismo lider de la educación mundial ha pronunciado una serie  de lineamientos para la educación superior, que han venido tomando importancia en el milenio que comienza. Estas directrices han sido adoptadas por algunas instituciones de educación superior y es lo que se conoce como la universidad proactiva. El reto consiste en establecer las políticas y ejecutar las acciones necesarias pertinentes desde la gestión(Gerencia Estrategica) educativa, para obtener los objetivos deseados.

La gestión educativa como disciplina es relativamente joven; su evolución data de la década de los setenta en el Reino Unido y de los ochenta en América Latina.

Es importante aclarar que la gestión (gerencia) educativa busca aplicar los principios generales de la gestión tradicional, que han estado presentes en la teoría de la administración, al campo específico de la educación. El objeto de la gerencia estrategica educativa como disciplina, es el estudio de la organización del trabajo en el campo de la educación, por tanto, está influenciada por teorías de la administración, pero además, existen otras disciplinas que han permitido enriquecer el análisis, como son: la administración, la filosofía, las ciencias sociales, la psicología, la sociología y la antropología.

Este artículo trata de explicar cinco tendencias que se vienen presentando en la Educación Superior, del siglo XXI, como son; La autonomía, la democracia, la calidad, la formación integral y el surgimiento de la universidad virtual.

 

Autonomía

Una gestión educativa autónoma y descentralizada implica que las instituciones educativas cuenten con oportunidades y capacidades para tomar decisiones y realizar proyectos educativos propios, pertinentes y relevantes a las necesidades de los estudiantes y a los requerimientos de formación ciudadana y de desarrollo local, regional y nacional. Esto significa que no basta con mirar hacia adentro es necesaria consultar las necesidades del entorno.

La autonomía sugiere autorreflexión, mirar hacia adentro con libertad para actuar, pero con control en el proceso. Ejercer autonomía no significa caos, por el contrario, requiere articular las dimensiones de la gestión educativa, enfatizando en diferentes aspectos de los procesos educativos, de forma tal que puedan integrarse a teorías que aborden las siguientes dimensiones: Pedagógica, Administrativa, Social-comunitaria y Política-educativa.

                                          Democracia

El concepto de democracia en la educación sugiere que debe cubrir a todos los estudiantes y profesores, lo que implica desarrollar un ambiente cualitativo de trabajo en las organizaciones educativas, mediante la institucionalización de conceptos y prácticas, tanto técnicas como administrativas, capaces de promover la formación humana sostenible y la calidad de vida de estudiantes, profesores y funcionarios técnico-administrativos.

La democratización deberá trazar políticas y estrategias apoyadas en normativas gubernamentales dirigidas a la atención de las poblaciones indígenas, las minorías étnicas y las poblaciones migrantes y desplazadas. Para lo cual, las proposiciones surgidas de un enfoque multicultural e intercultural deberán reunir las condiciones para influir en los valores y en las reglas de los comportamientos propios de la sociedad global.

En la actualidad, la democratización es un objetivo distante de conseguir en Latinoamérica, la desigualdad de oportunidades que genera esta situación está íntimamente ligada a la problemática económico-social que afecta en especial a vastos sectores de la población, que van desde las mujeres a minorías sociales o a poblaciones étnica y culturalmente diferenciadas, como las indígenas.

El concepto de democracia esta estrechamente ligado con la calidad de la educación, lo que significa que debe cubrir a todos los estudiantes y profesores lo cual significa que se debe desarrollar un ambiente cualitativo de trabajo en las organizaciones educativas, mediante la institucionalización de conceptos y prácticas, tanto técnicas como administrativas, capaces de promover la formación humana sostenible y la calidad de vida de estudiantes, profesores y funcionarios técnico-administrativos.

                                                 Calidad

El nuevo ordenamiento de la economía y el proceso de modernización que caracteriza a nuestras sociedades genera fuertes exigencias especialmente en lo relacionado con el análisis del mercado de trabajo y la formación cualitativa del talento humano, para nadie es un secreto que la prosperidad interna de los países está determinada por la posición que ocupan en el concierto internacional y una de la variables que hace parte de la medición es precisamente la calificación del talento humano.

La gestión educativa del siglo XXI, deberá: trazar políticas de acción que cualifiquen a los trabajadores cuya preparación hoy suele estar por debajo de la tecnología empleada; reconvertir a aquellos preparados que desempeñen funciones ya obsoletas o saturadas de personal; y afrontar el problema de los egresados del sistema educativo que no encuentran empleo, que ocupan puestos de nivel inferior a sus capacidades o que emigran a países más desarrollados

La investigación y la extensión son dos grandes falencias que han estado presentes en las entidades de educación superior latinoamericanas. La educación superior tiene el deber de hacer investigación acatando las exigencias del desarrollo científico y tecnológico aportando recursos humanos altamente cualificados para actuar en la sociedad del conocimiento, con sentido ético y ecológico.

No es posible hablar de calidad sin extensión, la cual, deberá buscar conexiones que contribuyan a fortalecer los vínculos de la triada, Empresa, Universidad, Estado, combinación necesaria para alcanzar el desarrollo. La extensión se constituye así, en un canal de comunicación que permite: conocer las innovaciones producidas en los países más avanzados, establecer redes para realizar las mejores prácticas, transferir conocimientos, retroalimentar el proceso docente educativo, dinamizar la movilidad académica, fortalecer las prácticas empresariales, acercar los graduados con la academia; constituyéndose en carta de presentación ante el ámbito donde operan sus proceso educativos; los anteriores son retos que deberá enfrentar la universidad del nuevo milenio 
 

Formación integral

La educación con visión integradora enfatiza en la necesidad de impartir la formación de valores en la educación de hoy como una tendencia actual. Al respecto se dice lo siguiente: Una formación integral es aquella que contribuye a enriquecer el proceso de socialización del estudiante, que fortalece su sensibilidad mediante el desarrollo de sus facultades intelectuales y artísticas, trasciende en su formación moral, abre su espíritu al pensamiento critico y cultiva en el estudiante los valores de justicia y solidaridad sin los cuales no es viable la vida en sociedad.
Prepararse para formar integralmente a lo estudiantes del siglo XXI exige diseñar y poner en marcha una estrategia de gestión educativa para la formación de valores, para lo cual, se requiere un esfuerzo decidido de directivos, profesores, alumnos y padres de familia con el fin que revisen las prácticas institucionales, su estructura, organización y procedimientos, y las coloquen al servicio de la formación integral.

Formar integralmente al estudiante es favorecer la formación crítica y la capacidad de autoaprendizaje de los jóvenes, así como la asimilación de valores proclives a la democracia, la solidaridad social, el resguardo de los derechos humanos, la no-discriminación sexual, étnica y de cualquier otro tipo, y el respeto al medio ambiente.

 

La Universidad Virtual

Se habla de una universidad virtual alternativa cuya base son las redes de computadores a diferencia de la tradicional que es visible y que la hemos denominado campus universitario,

Para que la universidad virtual funcione requiere de una gestión permanente y los conocimientos, pero tanto el rector como las personas que la dirigen, no solo deben de tener altos conocimientos académicos y pedagógicos sino que deben de tener una sólida formación en sistemas de gestión, pedagógica, diseño curricular, métodos de evaluación y sobre todo ofrecer en forma continua pero virtual, los diferentes programas que despierten el entusiasmo de los nuevos asistentes matriculados en la misma.

Estos programas exigen altos estándares de calidad y deben cumplir con una serie de requisitos, tales como: legalizarlos ante los ministerios de educación, ofrecerlos en forma permanente, realizar exámenes y certificar a los estudiantes que aprueben.

Una universidad virtual deberá fortalecer las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Esto significa tener una red propia de banda ancha con unos servidores de alta capacidad debidamente conectados a los servidores de la web y el internet. Sugiere que deberá contar con una biblioteca virtual que permita difundir la lectura de textos y documentos a los estudiantes conectados en forma digital.

La investigación también es uno de los factores que deberá estar presente en este mundo electrónico para lo cual deberá estar conectada a las redes nacionales e internacionales de investigación.

Además, impone capacitar a los profesores que se adapten a la enseñanza y aprendizaje de los sistemas virtuales, desde el diseño curricular, hasta los métodos y técnicas mas adecuados para digitalizar las cátedras y por supuesto realizar las pruebas a los alumnos matriculados.

Implementar la universidad virtual presupone recursos financieros para dotar a las universidades de edificios inteligentes con cableados de banda ancha, salas de computadores, oficinas para el funcionamiento de la universidad virtual, auditorios de reuniones para orientar a los estudiantes virtuales, el montaje de portales que dispongan de información permanente, revistas virtuales que se conviertan en canales de divulgación, en otras palabras se trata de avanzar en telecomunicaciones y conectividad, asunto imprescindible en la sociedad del conocimiento. Pero además, se requiere de un equipo humano permanente de directivos, profesores, monitores y auxiliares, expertos en el tema, que son en definitiva los orientadores, responsables y motivadores del programa.

Otra de las tendencias que se viene desarrollando en la universidad virtual es la utilización cada vez más frecuente de los denominados Juegos de Formación: para instruir a los futuros pilotos a conducir aviones con simuladores de vuelo, para entrenar a socorristas con simulacros virtuales para salvar vidas en caso de emergencias, utilizando la técnica del juego de roles como en el caso de la repentina enfermedad del piloto o el secuestro de un avión por terroristas. Cabe entonces la pregunta ¿Este tipo de pedagogía es un buen método de enseñanza?

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CUADRO DE MANDO INTEGRAL (BALANCED SCORECARD) EN INSTITUCIONES DE EDUCACIÓN SUPERIOR

 

Las Universidades Públicas son organizaciones que deben adaptarse permanentemente al cambio y a los procesos de modernización de la educación, con el fin de seguir siendo una entidad de alta calidad, ser competente y permanecer en el mercado.

Las Instituciones de Educación Superior como cualquier otra organización, deben ser conscientes que están en un medio cambiante, de competencia y con una oferta superior a la demanda, por lo tanto necesitan anticiparse al impacto de los grandes cambios futuristas creando e innovando sus propios instrumentos de gestión e implementando estrategias que les permita alcanzar los resultados propuestos institucionalmente.

El Cuadro de Mando Integral (Balanced Scorecard), es una herramienta que proporciona los mecanismos necesarios para orientar la organización hacia su estrategia. Esto se consigue por medio de una revisión permanente de los objetivos claves a través de la obtención de resultados en el desarrollo de la actividad de la institución. El Cuadro de Mando no busca reemplazar las mediciones tradicionales financieras, sino complementarlas.

Esta herramienta tiene como objetivo gerenciar cualquier tipo de empresa u organización en forma integral, balanceada y estratégica. Fue desarrollada por Robert Kaplan y David Norton.

Es integral al ver la organización como un sistema, relacionándola por medio de un conjunto de indicadores agrupados en cuatro perspectivas básicas: financiera, clientes, procesos internos y recursos humanos (aprendizaje y crecimiento). Toma como principio la teoría sistémica, donde cada una de las partes es necesaria para el buen funcionamiento del  todo, todas estas se integran entre sí y se necesitan de una u otra forma.

?  Financiera. Se trata del análisis de las estrategias de crecimiento, rentabilidad y riesgo, vistas desde la perspectiva del accionista.

?  Cliente. La estrategia para crear valor y diferenciación desde la perspectiva del cliente.

?  Proceso Interno. Las prioridades estratégicas de los distintos procesos del negocio que crean satisfacción para el cliente y los acciónistas.

?  Formación y Crecimiento. La forma de crear un clima que soporte el cambio, la innovación y el crecimiento organizacional, con una buena comunicación y recurso humano.

 

 OPERACIÓN  DEL MODELO

Para implementar el Balanced Scorecard en una institución de educación superior se debe:

Tener  conocimiento de la Institución : Se debe realizar una completa revisión del plan estratégico de la institución de educación superior, para tener un marco de referencia sobre la situación actual y el avance en la consecución de los objetivos propuestos, así como un análisis de la misión y visión que la orienta.

Es necesario definir un modelo de análisis para la institución, de tal manera que permita comprenderla en sus diferentes dimensiones.

El modelo propuesto descompone la organización en tres niveles:

En cada uno de estos niveles se debe identificar las variables claves que permitirán comprenderla globalmente identificando sus problemas.

Los niveles son:

Nivel estratégico. Permite conocer la finalidad de la organización, su misión, visión y objetivos, para determinar si están construidos teniendo en cuenta las necesidades internas y las de sus clientes, si son difundidas y si se cumplen razonablemente.

Nivel organizativo. Aquí se debe determinar como la misión se concreta en unos procesos, procedimientos, funciones y estructuras, de tal manera que permitan su cumplimiento. Cada componente de este nivel se justifica siempre y cuando tenga como consecuencia un producto o servicio que satisfaga las necesidades del cliente.

Nivel de recursos. Una vez identificados los niveles anteriores, se debe analizar el recurso humano, económico y de conocimiento con que se cuenta y la forma en que se enfocan al cliente.

Construcción de Indicadores

Cada objetivo estratégico definido en la etapa anterior, muestra lo que quiere lograr la institución, para ello es necesario diseñar indicadores en cada una de las perspectivas  definidas previamente, que permitan observar la evolución e impacto en la gestión estratégica a implementar. Asignar una meta a cada indicador para medir el logro del objetivo, es lo más recomendado, esto a su vez conlleva a la programación de actividades para el logro de las mismas.

Las experiencias logradas hasta el momento en la implementación de Balanced Scorecard han permitido estandarizar el número de indicadores a utilizar, los cuales, no deben ser superiores a treinta.

Como herramienta para monitorear el Cuadro de Mando Integral, se puede considerar la utilización de una hoja de cálculo, la cual relacione todos y cada uno de los indicadores.

Para garantizar el éxito de la aplicación del modelo es necesario vincular un sistema de incentivos ligados a las metas de cada uno de estos indicadores.

Control del Cuadro de Mando Integral

Instalado y en marcha el Cuadro de Mando, se establecen intervalos de medición para los indicadores, usando semáforos que ayuden a visualizar rápidamente en donde aplicar los correctivos o ajustes para lograr su efectividad en el tiempo y la consecución de todos los objetivos inicialmente propuesto. El Cuadro de Mando debe funcionar como un semáforo, indicando por medio de colores el estado del indicador, así: verde, se encuentra en buen nivel de cumplimiento; amarillo, es necesario prestar atención y comenzar a buscar las causas de ese estado; y rojo, definitivamente se ha avanzado muy poco o nada en este indicador, y se requiere tomar medidas correctivas para superar la situación.

Retroalimentación y proceso de mejoramiento continuo

El monitoreo se realizará de acuerdo a los periodos establecidos para cada indicador, dándoles valor en el Cuadro de Mando, de esta forma se estará dando una permanente retroalimentación al proceso, para realizar los correctivos necesarios. Se requiere mantener una excelente información a todos los niveles de la institución, comunicando tanto los logros alcanzados, como los atrasos presentados y de esta manera involucrar a todo el personal.

CONCLUSIONES

La implantación y puesta en marcha del Cuadro de Mando Integral en Instituciones de Educación Superior, en una forma responsable, brindará aportes y beneficios en los procesos internos, satisfacción de los clientes y buenos resultados sociales, creando un clima laboral organizado a partir de la satisfacción del recurso humano, como la principal fuerza impulsora de innovación y desarrollo.

El Balanced Scorecard ayudará a que se de una efectiva planificación, a entender y comunicar la estrategia trazada, y a gestionar mejor, con una visión global y a largo plazo el plan de desarrollo de la institución, comprometiendo de esta forma a todos sus funcionarios.

El Balanced Scorecard es un instrumento que da prioridad a lo importante, siendo esto lo clave de la institución, y el aspecto que se debe tener en cuenta para mejorar los procesos internos con miras a obtener mayor beneficio y satisfacción tanto del cliente interno como externo.

BIBLIOGRAFÍA

[1] KAPLAN, Robert S. y NORTON, David P. El

Cuadro de Mando Integral. Gestión 2000, Barcelona,

febrero de 1997.

[2] BALLVÉ, Alberto M. Cuadro de Mando. Gestión

2000, Barcelona, 2002.

[3] KAPLAN, Robert S. y NORTON, David P. Usando el Balanced Scorecard como una Estrategia Sistemática de Administración. Gestión 2000, Barcelona, 1999.

[4] OLVE, Nils. Roy Jan y Wetter Magnus.

Implementando y Gestionando el Cuadro de Mando Integral. Gestion 2000. Barcelona, 2002.

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Aplicación de las TICS en la educación de América Latina

 Documento original: Guillermo Sunke . División de Desarrollo Social, CEPAL.

Desde hace un par de décadas las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC) han sido incorporadas en los sistemas educativos del mundo entero con la promesa de brindar mejoras en el sistema escolar. Los países de América Latina han realizado a lo largo de este tiempo importantes esfuerzos para no permanecer al margen de esta tendencia global. A finales de los 80 y principios de los 90 se comenzaron a gestar las primeras políticas y programas TIC orientados a las escuelas.

En América Latina la vía fundamental para la integración de las TIC en la educación ha sido la política pública, principalmente a través de programas y proyectos. Aunque en la actualidad solo un tercio de los países de la región ha diseñado una política formal de TIC en educación, la mayor parte ha desarrollado iniciativas con el carácter de proyectos o programas y además cuenta con una unidad especializada en el Ministerio de Educación que es responsable de su implementación.

En sus inicios los programas de TIC para las escuelas tuvieron una marcada orientación hacia la provisión de infraestructura, principalmente a través de la instalación del laboratorio de computadores.  Este énfasis en los temas de acceso es coherente con el plan de acción de la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información (WSIS) cuando sostiene que “la infraestructura es central para lograr el objetivo de la inclusión digital”.

Sin embargo, hoy es evidente que el acceso a la infraestructura no es suficiente, que la infraestructura y el acceso tienen que estar íntimamente conectados con aspectos tales como: una propuesta de uso (lo que implica la capacidad de “ejercer” el acceso con cierta frecuencia); el desarrollo de capacidades para dar sustentabilidad de largo plazo al proyecto (involucra formación de docentes, capacitación de los administradores, involucramiento de los padres, etc.); y el desarrollo de contenidos educativos digitales de calidad que los docentes y estudiantes utilizan durante el proceso de enseñanza y aprendizaje.

Las políticas y programas de TIC para las escuelas que se han implementado en América Latina han estado guiadas por la visión de que las TIC tienen la capacidad potencial de alterar el escenario donde se introducen y, por tanto, que pueden facilitar la revisión y reformulación de prácticas prevalecientes, impulsando cambios y mejoras en las condiciones estructurales del sector. Las expectativas han sido que las TIC contribuirían a enfrentar los desafíos educativos más importantes que tienen los países de la región en materia de calidad, equidad y eficiencia.

El aporte de las TIC al mejoramiento de la calidad de la educación abarca cuestiones diversas como la reformulación de prácticas prevalecientes y  cambios en las formas de enseñanza, las prácticas pedagógicas, el currículo docente, la forma de acceder y adquirir conocimiento y los recursos utilizados, entre otros.  Sin embargo, las evaluaciones de la calidad se centran específicamente en los resultados educativos y, principalmente, en la evaluación del rendimiento académico.  Al respecto, la investigación ha mostrado que la relación entre el uso de estas tecnologías y el aprendizaje no es lineal y que, por tanto, el mejoramiento en los rendimientos académicos no ha sido de acuerdo a lo esperado. La investigación también ha planteado el tema de que las TIC afectan el aprendizaje de otro tipo de habilidades que se requieren para la sociedad del conocimiento (las denominadas “competencias del siglo XXI”).

Por otro lado, se ha hecho evidente que para que las TIC efectivamente hagan un aporte a la calidad de la educación es necesario abordar algunos desafíos pendientes.  Estos incluyen: mejorar la calidad de la formación del cuerpo docente para el uso pedagógico e innovador de las TIC, especialmente a nivel de la formación inicial; definir un modelo de integración curricular de las TIC que valore las posibilidades didácticas de las TICs en relación con objetivos y fines educativos; y generar una mayor disponibilidad de contenidos educativos digitales.

Otra de las expectativas que ha guiado los esfuerzos de TIC para la educación en la región ha sido que ellos contribuirían a los procesos de integración social, evitando la polarización social resultante de la falta de acceso de importantes sectores de la población a las nuevas oportunidades que brinda la tecnología. De hecho, desde las primeras políticas y programas se ha buscado que la incorporación de las TIC en las escuelas tenga “impacto social”, entendiendo por ello su aporte a la reducción de la brecha digital.

Hasta ahora la brecha digital en América Latina ha sido concebida en términos de acceso a la tecnología y, desde ese punto de vista, la escuela ha sido pensada como un espacio estratégico para reducir las desigualdades de acceso.  Sin embargo, investigaciones recientes comienzan a hablar de la emergencia de una segunda brecha digital.  Esta se refiere a la necesidad de considerar no sólo las diferencias en términos de acceso a las TIC y el desarrollo de destrezas de manejo funcional de las mismas, sino también en términos de las capacidades de los estudiantes de diferente contexto sociocultural de dar un uso efectivo de las tecnologías para su aprendizaje. Esta segunda brecha digital distingue entre aquellos que tienen las competencias y habilidades necesarias para beneficiarse del uso de los computadores y quienes no las tienen, competencias que están estrechamente vinculadas al capital social, económico y cultural de los estudiantes.

En consecuencia, ya no es suficiente – como aporte a la equidad – que los programas de TIC en educación contribuyan a la reducción de la primera brecha digital.  Ahora se requiere además que los esfuerzos de TIC para la educación impidan que la segunda brecha digital venga a profundizar las diferencias ya existentes, lo cual requiere pensar propuestas para que las escuelas logren un mejor aprovechamiento de las TIC para el desarrollo de competencias, especialmente en los grupos de menores ingresos de la población. En definitiva, en América Latina tenemos una superposición de brechas pues si bien ha habido avances en la superación de la brecha de acceso persisten profundas desigualdades a las cuales se suman las desiguales condiciones de los beneficiarios para dar un uso significativo a ese acceso las TIC.

Por último, la incorporación de las TIC en la educación también ha ido acompañada de la expectativa que ellas contribuirían a mejorar cuestiones de eficiencia.  En educación la eficiencia se mide en la optimización del uso de recursos para elevar el nivel educacional de la población, lo que se expresa en la disminución de las tasas de repetición, rezago y conclusión de los ciclos de enseñanza. A su vez, ello supone mejorar la “gestión escolar” la que incluye la gestión de los recursos económicos y humanos (profesores, directivos, administrativos, etc.) de los alumnos (matrícula, notas, observaciones), apoderados (antecedentes, comunicaciones), de asignaturas (planificación de horarios) y de la docencia (planificación curricular, monitoreo del cumplimiento del currículum, planes de clase).

La gestión educativa abarca distintos niveles: el nivel del sistema educativo, en el que las TIC permiten la recolección y procesamiento de datos que permiten un monitoreo del sistema (datos de matrícula, asistencia de estudiantes, deserción y repetición de estudiantes, número de estudiantes por profesor, etc.); el nivel de la gestión del colegio, el que es fundamental para que las innovaciones puedan ser llevadas a la práctica; y el nivel de la gestión curricular en la sala de clases, el que permite generar cambios en la forma como se imparte  y organiza el currículum.  Sin embargo, si bien las TIC tienen el potencial para generar impactos en estos niveles no hay evidencia sobre impacto real.  Para aprovechar las TIC en mejorar la eficiencia de los sistemas educativos en estos niveles se requiere generar capacidades para utilizar los sistemas de información.

En síntesis: las políticas y programas de TIC para las escuelas que se han implementado en América Latina han ido acompañadas de grandes expectativas en el sentido que contribuirían a enfrentar los desafíos educativos más importantes que tienen los países de la región en materia de calidad, equidad y eficiencia.  Sin embargo, los avances son relativamente modestos pues cada una de estas dimensiones supone un conjunto de condiciones que no están dadas y, por tanto, representan nuevos desafíos que es necesario enfrentar.  Quizás ya estamos en condiciones – en tanto disponemos de mayor conocimiento – para desarrollar un enfoque integral que permita abordar al unísono los diferentes desafíos para cumplir con las grandes expectativas de política.

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La Gerencia Educativa y la Sociedad del Conocimiento

Tanto a nivel personal, organizacional y social, los individuos y colectivos humanos, se enfrentan a constantes desafíos y retos que van desde lo estructural, tecnológico, cultural, económico hasta lo ecológico.

Por ello, deben asumirse realidades provenientes de la diversidad de factores que están en constante cambio, enmarcadas en la sociedad de la información y conocimiento, en la creatividad e innovación y formación en TIC, entre otros. En tal sentido, los profesionales de la educación y en ejercicio de funciones gerenciales deben afrontar y prepararse cada vez más para asumir los desafíos y tendencias del entorno. Esto tiene total correspondencia con lo señalado en el texto de Paquay y Altet (2005:12):

“…el papel de los maestros también debería evolucionar para poder responder a los nuevos desafíos que la necesaria transformación de los sistemas educativos está planteando.”

La sociedad del conocimiento demanda que profesionales, gerentes, estudiantes y ciudadanos en general desarrollen un aprendizaje permanente y también desaprender para aprender lo nuevo. La era de la información se ha caracterizado por la gestión del conocimiento, la relevancia del talento de las personas, la creatividad, innovación, el creciente auge de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC), entornos de acelerados cambios y altos niveles de incertidumbre, la globalización y competitividad, entre otros. (Chiavenato, 2002).

Si bien es cierto que la tecnología incide de manera importante en la configuración de la nueva estructura social, económica y política que caracteriza a la sociedad del conocimiento e información, no es menos cierto que la tecnología no es autónoma de las mismas condiciones sociales que la han generado. Por tanto, no es de extrañar que ante este escenario económico, social y cultural y dado el impresionante caudal de innovaciones técnicas generadas alrededor de la triada de la microelectrónica, la informática y las telecomunicaciones, el resultado haya sido una completa revolución en el conjunto de la sociedad.

La aparición de la sociedad del conocimiento e información significa un cambio de magnitud similar al que en su día desencadenó la Revolución Industrial. Sin embargo, dicha revolución duró menos de doscientos años, mientras que las tecnologías de la información y la comunicación avanzan a un paso acelerado el cual amerita procesos de adaptación, a fin de asegurar la participación, desarrollo y pertenencia en el mundo de hoy.

Estos escenarios promueven procesos de innovación, en los que se debe asumir un rol proactivo para anticiparse a posibles situaciones, necesidades o problemas y determinar las estrategias para resolverlos. En estos últimos tiempos el ámbito educativo es objeto de transformaciones y cambios de diferente índole: estructurales, legales, curriculares, actitudinales, entre otros, los cuales le otorgan características de diversidad organizativa, tecnológica y sociocultural.

 Considerando esta perspectiva, la sociedad del conocimiento e información representa un gran desafío para los diversos contextos y de esto no escapa el sector educativo; lo cual implica estar asociada a otros desafíos como la creatividad e innovación, formación en TIC y a la diversidad de elementos que demanda una realidad compleja.

 En este orden de ideas, se puede destacar que frecuentemente los gerentes educativos se encuentran expuestos a desafíos y tendencias, siendo uno de los más relevante gerenciar con recursos limitados promoviendo la creatividad e innovación, por las tradicionales características de limitaciones presupuestarias en universidades públicas. Sin embargo, resulta entonces importante, afrontar desafíos de la Sociedad de Información y comunicación, uso de TIC, mediante formación, creatividad e innovación para hacer mejoras y cambios necesarios en las instituciones educativas.

Cabe señalar que la utilización de las nuevas tecnologías en la educación se convierte en un valor agregado en el proceso de formación de las personas en el momento en que los docentes las incorporan críticamente en sus prácticas cotidianas. De esta manera, se avanza hacia una modernización tecnológica en la educación, y las tecnologías de la información y la comunicación son herramientas disponibles en este sentido, que permiten una interacción digital, visual, sonora y textual, cada vez más poderosas, sencillas y económicas de usar.

Dentro de esta perspectiva, a pesar de las limitaciones de infraestructura, socio-económicas y culturales, se ha empezado a promover el uso de TIC en procesos de gerencia educativa y algunas experiencias para desarrollar aprendizaje semi-presencial y virtual.

El uso de TIC en escenarios organizacionales universitarios está presentando tendencias a la bimodalidad, al combinar estrategias presenciales con la virtualidad, tanto para el ámbito pedagógico-didáctico como para desarrollar funciones gerenciales, gestión administrativa y financiera.

Por otra parte, las TIC son herramienta estratégica y una ventaja competitiva, porque desde el punto de vista gerencial son aplicadas para cumplir con los objetivos y metas organizacionales, se utilizan en diferentes procesos y tienen impacto en sus resultados

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Gerencia Educativa

Existen diversos enfoques y filosofías sobre la gerencia, pero en términos generales la gerencia tiene que ver con la planificación, la organización, la dirección y el control o evaluación; que a su vez engloban comunicación, liderazgo, motivación, toma de decisiones y el desarrollo de valores. Daft y Marcic (2006:7) señalan que: “La administración es el logro de las metas organizacionales en una forma eficaz y eficiente a través de la planeación, organización, dirección y control de los recursos organizacionales”. De manera similar, Hunt (1993: 221) identifica como capacidades técnicas de los directivos: “Planificación, Organización y Delegación, Solución de Problemas, Toma de decisiones y Control.”

En este orden de ideas, considerando planteamientos de Munch (2007), se pueden destacar los siguientes aspectos de las funciones administrativas o gerenciales, las cuales pueden ser contextualizadas en el ámbito educativo:

 La planificación es un proceso que tiene como fin, determinar el rumbo hacia el que va dirigido una empresa y también los resultados que se esperan obtener a través de la definición de estrategias que garanticen la mayor probabilidad de éxito.

La organización implica diseño estructural de procesos funcionales, métodos y técnicas que se puedan aplicar para la distribución de recursos y responsabilidades que contribuyan a la simplificación del trabajo.

La dirección es la etapa de conducción que amerita dirigir y tomar decisiones, considerando elementos, como la comunicación, motivación y liderazgo.

La evaluación, control o monitoreo comprende la fase de seguimiento, evaluación de procesos y resultados con el propósito de hacer las correcciones que puedan presentarse, también para prevenirlas y mejorar continuamente las operaciones.

 Según Guedez (1996:17), señala: “…Un gerente es aquella persona que dentro de una estructura organizacional, ocupa una posición donde se representa un nivel de responsabilidad y autoridad por la dirección de un grupo de personas con la finalidad de lograr los objetivos que establezcan entre sí o le sean indicados por la organización”.

Por su parte, Hellriegel, Jackson y Slocum (2005: 7) expresan que: “Un gerente es una persona que planea, organiza, dirige y controla la asignación de recursos humanos, materiales, financieros y de información en la búsqueda de las metas de la organización.”

De acuerdo a estas definiciones de gerente se puede visualizar claramente que son aquellas personas que llevan a cabo las funciones gerenciales, tienen la responsabilidad por los esfuerzos de un grupo de personas que comparten una meta y el acceso a recursos que el equipo puede usar para obtener los resultados organizacionales. Por otra parte, también es importante destacar que los gerentes no deben orientarse solo a funciones administrativas, sino también desarrollar un conjunto de roles que otorguen una visión y prácticas con un enfoque integral, tales como agente de cambio, estratégico, orientado a resultados y a la calidad de servicio, gestor, facilitador y líder. Con respecto a éste último, Zamora y Poriet (2006: 69) destacan: “…resulta crucial el papel de los líderes, quienes deben a través de sus “actividades”, cooperar, para que los trabajadores, aprendan a aceptar estas nuevas realidades y a no evitarlas”.

Dentro de este contexto, se puede precisar que al igual que las funciones generales de la administración, la gerencia educativa usa las mismas funciones para el logro de las metas.

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